aeCómics

Noticias, reseñas, juguetes y algunas cosas más sobre el mundo de los cómics y adjuntos… ahora contadas entre mente humana y pensamiento artificial.

Conservación de Comics – Tercera Parte

Los errores que dañan una colección

Hace años escribí un par de artículos sobre la conservación de cómics. En ellos hablé sobre el deterioro del papel, los ácidos, las bolsas, los backboards y los distintos materiales utilizados para proteger una colección.

Recientemente volví a leer esos textos y me di cuenta de que había dejado fuera un tema importante.

Porque después de explicar por qué se deteriora el papel y qué materiales pueden ayudarnos a preservarlo, todavía queda una pregunta por responder:

¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos los propios coleccionistas?

La realidad es que muchas colecciones sufren más daños por malos hábitos de almacenamiento y manipulación que por la calidad de las bolsas o los respaldos utilizados.

Por eso decidí escribir esta tercera parte.

El calor: un enemigo silencioso

Si me preguntaran cuál es el peor lugar para guardar una colección de cómics, probablemente respondería: el ático.

Y si me preguntaran cuál es el segundo peor lugar, diría: el garaje.

Las altas temperaturas aceleran prácticamente todas las reacciones químicas responsables del envejecimiento del papel.

Un cómic almacenado durante años en un lugar fresco y estable puede conservarse razonablemente bien, mientras que otro guardado en un espacio que alcanza temperaturas extremas durante el verano puede deteriorarse mucho más rápido.

No es necesario convertir una habitación en una bóveda climatizada de museo, pero sí conviene evitar lugares donde la temperatura cambie drásticamente a lo largo del día o de las estaciones.

Lugares que normalmente conviene evitar

  • Áticos.
  • Garajes.
  • Cuartos de lavado.
  • Bodegas húmedas.
  • Habitaciones con ventanas que reciben sol directo durante gran parte del día.

La humedad: probablemente el peor enemigo de todos

Mientras que el calor acelera el envejecimiento, la humedad puede destruir una colección completa.

Cuando la humedad es excesiva pueden aparecer problemas como:

  • Moho.
  • Ondulación del papel.
  • Oxidación de las grapas.
  • Deformación de cajas y respaldos.
  • Olores difíciles de eliminar.

Lo peor es que muchas veces el daño no se detecta hasta que ya es demasiado tarde.

Un cómic puede permanecer meses o incluso años dentro de una caja antes de que alguien descubra que la humedad comenzó a afectar el papel.

Si vives en una zona especialmente húmeda, vale la pena monitorear la humedad de la habitación donde almacenas la colección y considerar el uso de un deshumidificador si la situación lo requiere.

La luz también envejece los cómics

En la primera parte hablamos sobre la oxidación y el efecto de la luz ultravioleta sobre el papel.

Eso significa que una bolsa no vuelve inmune a un cómic frente a la luz.

La exposición constante a la luz solar sigue provocando amarillamiento, pérdida de color y deterioro gradual.

¿Es mala idea exhibir cómics?

No necesariamente.

Muchos coleccionistas disfrutan mostrar algunas piezas importantes de su colección, y no hay nada de malo en ello.

Lo recomendable es:

  • Evitar la luz solar directa.
  • Utilizar marcos con protección UV cuando sea posible.
  • Rotar periódicamente los ejemplares exhibidos.
  • Evitar exposiciones permanentes durante años.

Después de todo, una colección también está hecha para disfrutarse.

Cómo manipular un cómic sin dañarlo

Una de las ironías del coleccionismo es que muchas veces el mayor riesgo para un cómic aparece precisamente cuando lo leemos.

Algunas recomendaciones sencillas:

  • Lávate las manos antes de manipularlo.
  • Evita comer mientras lees.
  • No abras completamente el lomo.
  • Pasa las páginas con cuidado.

Parecen consejos obvios, pero una gran cantidad de defectos aparecen precisamente durante la manipulación cotidiana.

¿Debo usar guantes?

Este es uno de esos temas que suele generar debates interminables entre coleccionistas.

Durante años se asumió que utilizar guantes era siempre la mejor opción.

Sin embargo, muchos archivistas modernos prefieren trabajar con las manos limpias.

La razón es sencilla: los guantes reducen la sensibilidad táctil y pueden aumentar el riesgo de rasgar una página o dejar caer un documento.

Para la mayoría de los coleccionistas, lavarse bien las manos antes de manipular un cómic suele ser más que suficiente.

Las revisiones periódicas

Muchos coleccionistas guardan sus cómics durante años sin volver a revisarlos.

Eso puede ser un error.

Conviene inspeccionar la colección de vez en cuando para detectar posibles problemas antes de que se vuelvan graves.

Algunas señales de alerta

  • Bolsas amarillentas.
  • Bolsas quebradizas.
  • Respaldos oscurecidos.
  • Olor a humedad.
  • Manchas marrones.
  • Grapas oxidadas.
  • Presencia de moho.

Detectar cualquiera de estos problemas a tiempo puede evitar daños mucho mayores.

El peligro de almacenar demasiado apretado

Un error bastante común consiste en llenar completamente las cajas.

Cuando los cómics quedan demasiado apretados pueden deformarse, doblarse o sufrir daños al intentar extraerlos.

Por otro lado, si quedan demasiado sueltos pueden inclinarse durante largos periodos y terminar deformándose.

Lo ideal es que permanezcan verticales, bien soportados y con espacio suficiente para poder manipularlos sin forzarlos.

El coleccionista también envejece

Existe otro riesgo del que rara vez se habla.

Conforme pasa el tiempo, las colecciones suelen crecer.

Llega un momento en que ya no recordamos exactamente qué tenemos, dónde está o cuándo revisamos por última vez determinada caja.

Mantener cierto orden, etiquetar las cajas y llevar algún tipo de inventario puede parecer exagerado cuando la colección es pequeña, pero se vuelve extremadamente útil cuando comienzan a acumularse cientos o miles de ejemplares.

Conclusión

Después de hablar del papel, los ácidos, las bolsas, los respaldos y las cajas, resulta curioso descubrir que muchos de los daños más comunes no provienen de ninguno de esos factores.

Provienen de nosotros.

Un cómic guardado durante años en un ático, expuesto a la humedad o manipulado descuidadamente puede deteriorarse mucho más rápido que otro almacenado correctamente, incluso si utiliza materiales más modestos.

La buena noticia es que los hábitos correctos suelen ser más baratos que los materiales de conservación.

Mantener la colección alejada del calor, controlar la humedad, evitar la luz solar directa y manipular los ejemplares con cuidado puede marcar una diferencia enorme a largo plazo.

Porque, aunque no podemos detener el paso del tiempo, sí podemos evitar acelerarlo.

comments powered by Disqus
>>>>>>> a36774cbd9b101fe85e8f4d1732ebd5ceb998ec8