Mi reseña de Black Ghost Apple Factory
Hace unos años me dio por entrarle a los cómics independientes. Al inicio era básicamente fe: confiar en lo que alguien más decía, en el “highlight del mes” de Previews, o en esa intuición que uno jura que ya entrenó… pero que de vez en cuando decide traicionarte sin aviso.
Este volumen es pequeño, pero apretadamente empacado con historias que tocaran tu corazón y te harán realizar que no eres el único que tiene estos pensamientos corriendo por su mente.
Este volumen es pequeño. Y sí, está “apretadamente empacado”… pero no precisamente de contenido. La idea suena bien: historias que supuestamente conectan contigo, que reflejan pensamientos cotidianos, que buscan ese toque introspectivo. En la práctica, lo que obtienes es algo que termina antes de que siquiera te acomodes en la silla.
El mayor golpe vino con Black Ghost Apple Factory, de Jeremy Tinder. De esos casos donde lees la premisa y piensas: “esto tiene potencial”. Lo que nadie te advierte es que cada historia tiene seis cuadros… y hay cuatro historias. Sí, leíste bien. Si parpadeas, te pierdes la mitad.
La experiencia completa dura menos de lo que tardas en decidir qué ver en streaming. Y aquí viene lo mejor: al buscar opiniones, encuentras gente calificándolo como una “excelente lectura”. Lo cual abre una duda legítima: ¿estamos hablando del mismo cómic o de la idea del cómic?
En fin, uno aprende. A veces a confiar más en la intuición… y otras a desconfiar completamente de ella.
¿Alguna vez te ha pasado esto? Piensas que un cómic estará excelente y te decepcionas pero feo…