En 1995 José Saramago escribió una novela que en el año del 2001 publicó en español la editorial Alfaguara, la traducción fue realizada por Pilar del Río, mujer del autor.

Portugués de nacimiento, español por gusto, Saramago nos lleva de la mano por su novela para atraparnos en su mundo con el estilo narrativo y la peculiar forma de redactar del escritor; separando los diálogos por comas en lugar de puntos y sin embargo inicia con mayúsculas, es la primera de muchas sorpresas que nos ofrece el autor. Para completar ese estilo narrativo, el texto no está dividido en capítulos, menos contiene títulos de lo próximo a leer. Sin ser especialista en el bello arte de dominar la gramática con su sintaxis y todos los elementos que deben acompañarla; puedo asegurar que nada de lo anterior le resta méritos a la obra con la que Saramago nos enseña lo más primitivo de la especie humana; la voluntad de sobrevivir a cualquier precio.

¡Estoy ciego!, ¡estoy ciego !, repite una y otra vez, volviendo la cabeza a uno y otro lado, permaneciendo dentro de su coche; fue el primer caso de una ceguera blanca que se extendió en forma fulminante sobre la ciudad.

El autor va narrando en su novela como van apareciendo los casos de personas que se contagian con esa “ceguera blanca”, llamada así porque cada uno que la va padeciendo dice que en lugar de ver tinieblas o todo obscuro, sólo alcanza a ver una blancura cual si estuvieran dentro de un mar de leche.

Gran parte de la novela (tal vez el 58%) se desarrolla en un confinamiento, a donde cada persona que va adquiriendo la ceguera lo llevan a dicho lugar; aquí es donde se desempeñan los personajes centrales con una sorpresa más; ninguno tiene nombre propio y durante toda la obra se les identifica como: “El primer ciego”, “La mujer del primer ciego”, “El médico”, “La mujer del médico”, “La chica de las gafas oscuras”, “El niño estrábico”, “El viejo de la venda negra”. Según Saramago ésta forma de identificar a las personas las define mucho más que el nombre y apellido que pudieran tener y no es un intento de impersonalización.

No se puede ser insensible a los días que los personajes vivieron confinados en un antiguo manicomio que ya no funcionaba como tal y que las autoridades de gobierno decidieron darle ese uso. Al ir conociendo los hechos que ahí se suscitaron vamos advirtiendo la avaricia, la crueldad, la suciedad, la indiferencia, llevándonos a momentos asfixiantes donde se ponen de manifiesto las miserias humanas con toda su mezquindad, llegando a la degradación; es intención de la obra que nos reflejemos en los personajes para que duela y nos curemos la ceguera espiritual y mental que padece la sociedad moderna en todos sus ámbitos: civil, militar, gubernamental, religiosa, educativa y un gran etcétera.

El miedo transita a lo largo de la obra en todos los protagonistas, miedo que simboliza el hecho de que al hombre, no le gusta enfrentar nuevas situaciones, incluso llegar a renunciar a ser el único que pueda ver en un mundo de ciegos, por no cargar con esa responsabilidad tal como le sucede a “La mujer del médico”. Ensayo sobre la ceguera, que es el título de la novela y no que el texto sea un ensayo; nos deja muy claro la fragilidad de lo que creemos seguro.

El autor, que también escribió “El Evangelio según Jesús”; claramente nos deja sentir sus conocimientos religiosos y de la Biblia; muy recomendable es leer y volver a leer las últimas 20 páginas de ésta gran novela, donde haciendo gala de su facilidad para redactar y sus grandes conocimientos filosóficos, nos entrega un final aleccionador con una gran carga de ética y moral, final que nadie supone ni espera.

Interesante el simbolismo del cual se vale Saramago para dejarnos el mensaje que pronuncia uno de sus personajes. “Creo que nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven,ciegos que,viendo, no ven”

Lobo Gris, Volveremos.

Ensayo sobre la ceguera

Ensayo sobre la ceguera

Escrito por: José Saramago
Páginas: 326
Publicado en: 1995
ISBN: 0156007754
Disponible en: Paperback, Digital
4.0 estrellas
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