Hace 20 años me mude de ciudad, en ese entonces tenia 13 años y para mi fue toda experiencia, dejar atrás amigos, hogar, vecinos, en fin, la seguridad de todo lo conocido, pero en mi nuevo hogar conocí dos grandes amigos, eran vecinos de 4 casas de separación, curiosamente el primer nombre de ambos comienzan con la misma letra que el mío, la E.

Al poco tiempo de hacerme amigo de ellos, conocí a su padre, mi familia y yo lo cocíamos por el apelativo papá de E; Él tenia gustos muy parecidos a los míos, computadoras y electrónica, fue por eso que me gustaba platicar con el y a través de sus historias, pude conocerlo un poco.

Hace unas semanas mi esposa y yo fuimos a visitarlo, pues en Julio le detectaron un problema de salud que lo hizo iniciar un tratamiento, en esa visita nos platicó un sueño que tuvo, “Iba en el carro con la mamá de mis hijos y unas personas atrás me traían amagado, estaba desesperado porque no me podía bajar y la persona que estaba detrás de mi no me soltaba… hasta que desperté y sentí un alivio, primero porque no estaba casado ni con la misma y segundo porque no me tenían amagado”, todos los presentes nos reímos a carcajadas, acto seguido agregó “A veces pienso que mi problema de salud es una sueño y dentro de poco despertaré”, dejamos de reír pero recuerdo que mi esposa le dio algunas palabras de aliento.

El domingo 6 de diciembre falleció, mis padres, mi esposa y yo fuimos a la misa y vimos la iglesia llena de amigos de sus hijos y amigos del señor, apenas pudimos cruzar unas palabras con mis amigos – sus hijos, pues estaban rodeados de parientes y amigos. Al retirarnos mi esposa me dijo voy a extrañarlo mucho y yo solo alcance a decir: mucha gente lo hará.

En paz descanse Mateo, realmente lo extrañaremos.