Si supusiéramos que todas las películas del MCU están contando una historia, entonces tendría que decir que esta cinta es un tercer acto increíble. Va directo al punto, es implacable e impecable.

Todos los personajes tienen su momento de lucirse, los momentos de humor bien dosificados funcionan a la perfección, y la carga emocional está en su punto exacto.

El público de la sala aplaudió, grito, se rio, se asombró y sufrió. Me recordó mucho a aquella audiencia que se la paso bomba cuando el estreno de Avengers. Pero una diferencia importante es que en esta ocasión hubo quien grito con la aparición de ciertos personajes o artefactos y después disimuladamente preguntaba “¿Quién es?” ó “¿De qué personaje es eso?”. (inserte facepalm aquí). Por cierto, mención honorifica merece aquel wannabe que haciendo escándalo proclamo que iba al estreno de medianoche de Avengers Civil War.

En fin, esta es definitivamente mi película favorita de superhéroes, ever.